viernes, 14 de noviembre de 2014

Historia corriente.

Días, tardes y noches pensando en todo lo nuestro. No le había dado tantas vueltas a algo así. La vida empezó a dar vueltas llevándome al mismo sitio donde los recuerdos  son lo único que tengo, sitios en donde nos dimos los últimos besos, sitios donde volveré a pasar y pensaré ‘’Aquí estuvimos los dos sentados, abrazados diciéndonos todas las palabras que no habremos dicho a nadie’’ Al recordar esos sitios, esas palabras y al recordarte a ti… Mis sentimientos salen a la luz. Una sonrisa tonta aparece desde la comisura de mis labios, los ojos empiezan a brillar, pero a brillar de forma que me nubla la vista, y al nublarme la vista noto como cae agua en mi mejilla. Tonto de mí al pensar que lo que caía eran gotas de lluvia, pero al ver al cielo, vi que el sol brillaba de una manera única, tan única como cuando tú sonreías. Al saber que no era lluvia, me doy cuenta que  era una lagrima que salía de mi ojo, una lagrima diciendo ‘’Por fin salí de aquel mundo de dolor’’. Levante mi brazo para secarme la única lágrima que salió. Cerré mis ojos y note como un escalofrió recorrió todo mi cuerpo, y por un momento deje de sentir el mundo, deje que los recuerdos inundaran todas las partes de mi cuerpo, como si estará notando los movimientos que hice aquel día, el día que quede con ella por primera vez. Pasaron los minutos sin estar en mí, solo estando en mis recuerdos, en mis sentimientos y en los mejores momentos. Desperté en aquel banco donde nos dimos el primer beso, desperté desorientado, preguntándome ¿Dónde estoy? Mi subconsciente hablo diciendo ‘’Estas en el sitio donde empezó todo, todo aquello que te está quemando por dentro, todo aquello que un día fue algo más que palabras’’
Me quede extasiado, sin palabras, sin sentido, sin motivos. Tal vez fue casualidad que el destino me llevara ahí, ese sitio no era de mi trayectoria de todos los días, ese sitio fue de un solo día. Esperando en aquel banco, sentado, mirando al vació sin pensamiento alguno, o eso parecía. De repente mi cabeza giro a la izquierda, por si sola, sabiendo que algo iba a pasar o estaba a punto de empezar. Llego ella con el más mínimo silencio, como si el viento haya soplado fuertemente una hoja que esperaba mucho tiempo caer. Se sentó, me miro, y desde sus labios note como se formo una sonrisa. ‘’El destino me quiso hacer una jugada’’ Pensé. Hubo un silencio frió, helado, como el polo norte tal vez, cuando repentinamente le dije ‘’Todavía conservas la sonrisa que un día me costó ver’’ Ella sin dolor alguno me dijo ‘’Nunca me la han conseguido quitar’’ Nos quedamos cara a cara, esperando a que algunos de los dos de el paso, un paso que pensé dar, pero mi cuerpo no me dejo, de nuevo mi subconsciente volvió a hablar ‘’No hagas nada, solo mira a sus ojos vas a ver más felicidad de la que le pudiste dar tu’’ Me quede inmóvil con mi mirada clavada en sus ojos, note como al por dentro empezó a doler, a doler tanto que casi lloro por primera vez. De repente ella empezó a hablar a decirme las verdades que yo tantas veces me había callado, ello soltó un suspiro, me miro y dijo ‘’He conocido a alguien’’ La poca felicidad que había en mi corazón a cabo por desaparecer, yo con palabras falsas le dije ‘’Me alegro mucho. Era hora de que encontraras a una persona mejor que yo’’ Solté una micro sonrisa de 5 segundo. Al soltar esas palabras ella cogió mi mano soltó… “Tú fuiste y serás la primera persona con la cual me sentí a gusto, pude enseñar una sonrisa de verdad en mis días grises, miles de veces he recordado los buenos momentos contigo. Pero había algo en mí corazón no quería que pasara, tenía muchas dudas acerca de nosotros dos. Dudas que nunca supe cómo responder. Siempre me pregunte que te había llevado a enamorarte de mí’’. No tarde en contestar diciéndole “¿Lo que me llevo a enamorarme de ti? Sin duda alguna fue tu forma de ser, eras capaz de hacerme feliz tan solo enseñándome una sonrisa, no me trataste como tanta gente me trataba, estabas ahí a mi lado escuchándome cuando tenía algún problema con mi día a día. Me enseñaste que la vida tiene siempre su lado bueno y aquel lado bueno que encontré yo, eras tú. He de decir que todo paso muy rápido, duro lo que dura una canción una media de tres minutos, pero tres minutos en los cuales disfrutas, ríes y lloras’’. (Inciso) Estábamos los dos sentados en mi lugar preferido, un sitio donde puedes ver media cuidad, un sitio donde se te olvida todo. Suelo frecuentar muchas veces ese sitio, pero por alguna extraña razón quise enseñársela a ella. Pero el paso de ella por ese sitio, se convirtió en una pequeña tortura. (Fin del inciso).
Me quede tonto esperando una respuesta, pero solo dijo “Te mereces mil veces a alguien mejor que yo’’ dejo mi mano a un lado. Con esas palabras en mi cabeza no supe que decir, estaba confuso, después de darle vueltas y vueltas, noto como su mejilla cae al suelo una lágrima, “He venido aquí todos los días después de que termináramos, esperando a que aparecieras para decirte estas cosas. Día tras día aquí sentad, esperando tu llegada, pensando “pronto llegara’’ pero nunca fue así, hasta hoy’’. De repente ella saco de su cartera un cigarro y un mechero, lo encendió. Dio una calada y expulso el humo.  Me levante sin más dilación le di un último abrazo, porque en el fondo sabia que sería el ultimo. Nos quedamos así poco tiempo, pero en ese poco tiempo descubrí que todo lo que tenía guardado se esfumo, se esfumo como el humo que soltaba ella después de darle una calada al cigarro, un cigarro que tocaban sus labios color carmín, (un color que se solía poner cuando sabia que algo bueno iba a pasar, lo recuerdo porque cada vez que quedaba conmigo se lo ponía, y al vernos soltaba “Que sepas que este pintalabios tiene tu nombre’’ ) La solté porque pensé que ella se sentía incomoda al estar los dos así, pero no, mi pensamiento fallo. Estaba a punto de soltarla cuando… “¡No! Quédate un rato más. He echado de menos tus abrazos, solo un momento más’’ estuve así poco más de veinte segundo. Me levante mire hacia delante, donde está la media cuidad de Madrid. Esas vistas eran magnificas, todos tus problemas acaban ahí. Ahí donde acabaron los míos y los de ella. Estaba dispuesto a marcharme, pero sin antes soltar unas últimas palabras. “Que sepas que después de esto has conseguido que todas las dudas que tenia han acabado de resolverse. Pensé que la culpa era mía  pero no, también es tuya. Que sepas que ya no te guardo rencor alguno, es más ahora ya solo podemos ser amigos, amigos sin sentimientos de por medio. Ahora tú tienes la elección de decidir lo que quieras hacer, no te obligare a nada. Este sitio para mi desde hoy en a delante se convertirá en tan solo un recuerdo, un recuerdo que estará en lo más profundo de mi corazón. Una cosa más. Muchas gracias por todo, ahora ya puedo estar con otra gente sin dejar de sonreír’’

Aquí termina esta historia, mis sentimientos se han expresado por si solos. No os diré si la historia es verdadera, solo os digo que mis sentimientos están ahí.

Att: Bryan  
Para: Un corazón roto