martes, 25 de noviembre de 2014

"Simplemente sonríe"

 “Después de todo, hemos evitado el aburrimiento durante bastante tiempo. Me he divertido mucho

Aquí me encuentro otra vez, en esta forma de expresar mis sentimientos, unos sentimientos que probablemente sientan la mayoría de los lectores.

Hay días que da igual levantarse con el pie derecho o izquierdo. Las cosas siempre te van a salir mal de todas las maneras. Yo soy de esos que piensa “Venga, hoy pongo el pie derecho primero. Ya veras, voy a tener suerte.” Pero nunca pasa y si pasa, pasa cada año.

Recuerdo que una vez paso eso. 14 de Febrero del 200… (Bueno eso no lo pondré por  miedo a que se entere ella)
Ese día me desperté como siempre, pelo revuelto, con mucho fio que hasta tiritaba, desperté sin pensamientos. Era uno de esos días que todo puede salir bien o salir mal, eso ya es parte del destino (Destino, un gran amigo. Anterior blog, leedlo)

Ese día al levantarme lo primero que hice, fue lavarme la cara, si no me la lavo no soy persona, me da hasta pereza saludar. Me dispuse a desayunar, vi la tele un rato, a eso de las 7:45 Salí de casa hacia el renfe, donde me esperaba mi mejor amigo.

Llegue a clase, todo el día de risas lo normal cuando tienes amigos cabrones e hijos de puta.
A la hora de la salida tenía una idea pensada, salir corriendo hacia una tienda de flores y comprar la rosa más bonita de todas. Ese día era San Valentín, día de los enamorados y de los amigos. Bueno, ejecute mi idea, la compre y salí corriendo hacia donde ella se queda, en un parque para pasar la tarde. Le dije que me espere que llegare pronto, teníais que haberla visto. Esperándome sentada en un banco, con nervios, tantos nervios que se mordía las uñas.

Esa manía de morderse las uñas, de no para quieta, de intentar ser fuerte cuando no podía serlo… Esas manías la hacían y la hacen perfecta. Pero claro era perfecta para mí.

Llegue por detrás, le tape los ojos y… se asusto lo primero, me insulto (Esa forma de ser de ella me gustaba mucho, era de las pocas chicas que te dice la verdad a la cara sin temor a hacerte daño) y me pregunto “¿Quién eres?” Le quite las manos de los ojos, miro hacia arriba y puso la cara más feliz que podía haber visto en mi puta vida. Su sonrisa era la perfección en persona, he de decir que me enamore de su sonrisa, de su forma de reír, de su forma de vestir, de su forma de ser.

(Chicas, nunca dejéis que un capullo, o un subnormal os borre la sonrisa de la cara. Una mujer debe de sonreír pase lo que pase, pese a quien le pese, la sonrisa de una mujer es lo que emociona a un hombre.)

Me soltó esa sonrisa… “Pensé que me habías dejado plantada. Si lo hubieras hecho te juro que no te hablo nunca más” Pensé que esas palabras no se cumplirían (Pero sucedió… eso lo contare en otra historia.) “Tranquila no lo haría en mi vida, y si lo hago, te juro que movería cielo y tierra para verte feliz otra vez” Se levanto y me dio un abrazo, un abrazo que duro dos minutos aproximado.

Le dije “No sé si esto te parecerá ñoño o tal vez infantil. Pero ¡Feliz día de San Valentín!”
Recibió la rosa y sin más dilación me miro y ¡Zas! Me beso, me pillo desprevenido, no sabía qué hacer simplemente cerré los ojos y deje que el tiempo fluya.

“Nunca pensé que alguien me regalaría algo en San Valentín. Eres el mejor, muchas gracias. Eres el primer chico que me regala algo”
Esas palabras están en mi cabeza dando vuelta cada 14 de Febrero, ese lugar, ese día soleado… esa sonrisa de felicidad…

“No me des las gracias, lo tenía planeado. Tú eres importante para mí, haría lo que esté en mis manos para hacerte feliz. Lo escribiría en un papel y lo firmaría”

Dejamos ese lugar y caminamos hacia su casa, en el trayecto nos íbamos abrazando, besándonos… pero eso sí, ella nunca me cogió de la mano, varios días después me dijo que ella no le gustaba ese tipo de cosas.
Llegamos a su portal me miro y… “Me ha encantado este día, lo recordare cada vez que vea la rosa” No volvimos a besar como su fuera la última vez que nos vayamos a ver.

Aquí termina un simple relato de mi vida.
He de decir que termino esta historia con lágrimas en los ojos, lagrimas que todavía recuerdan a ella.


Att: Bryan
Para: Sin nombre